1-0, VICTORIA Y LIDERATO
El Betis sufrió para ganar tres valiosos puntos que lo vuelven a colocar líder de la categoría de plata en un agónico partido que acabó con polémica debido a un gol anulado al Salamanca en el tiempo de prolongación.
Ambiente de gala el que se respiraba la tarde del domingo en los aledaños del Benito Villamarín, donde los aficionados verdiblancos, esperaban una nueva victoria de su equipo que volviera a alzarlo a lo más alto de la clasificación. El partido comenzó con homenaje a Miguel García, y tras el minuto de silencio en memoria de las víctimas del terremoto de Japón, el balón comenzó a rodar.
El equipo de Mel salió metido en el partido desde el primer minuto, y no tardó en acercarse con cierto peligro a la meta defendida por Ribas. Ezequiel fue el primero en lanzar entre los tres palos, el canterano recibió un balón picado de Emaná, y después de controlar remató mansamente a las manos del guardameta. Instantes después, Rubén Castro cabeceó a escasos centímetros del poste un excelente servicio de Salva Sevilla.
El propio centrocampista bético, muy motivado ante su ex equipo, pudo hacer el primero de la tarde, pero su lanzamiento de falta no encontró los tres palos. Tras este comienzo, los aficionados béticos presagiaban una plácida victoria como ante Las Palmas, pero el cuadro castellano leonés no iba a dar tantas facilidades.
Aunque la historia bien podría haber cambiado si Emaná hubiese transformado un claro penalti cometido a Ezequiel tras una gran jugada individual del canterano, que después de realizar un magnífico control orientado, penetró en el área rival y tras driblar a Héctor Yuste fue zancadilleado por el defensa. Emaná, que en esta ocasión ofreció la de arena, erró el lanzamiento enviándolo por encima del larguero. Corría el minuto 25, y a partir de ahí, tanto el jugador camerunés como el propio cuadro verdiblanco empezó a desinflarse.
La U.D. Salamanca se fue asentando poco a poco en el partido y aunque no creó muchas ocasiones en la primera parte, fue consiguiendo enfriar el encuentro y retener las embestidas béticas con un planteamiento serio y una buena organización en defensa. Los hombres de Pepe Murcia, conocedores de las carencias ofensivas que presentaba el Betis por las bandas, esperaban atrás intentando que Salva Sevilla no lograra asociarse con los puntas béticos. Tuvieron paciencia y se veía que daban por bueno el empate, esperando mayor fortuna si Perico (el mejor de su equipo) o Sarmiento fueran capaces de encontrar a un solitario Marcos Márquez.
Ya en la segunda mitad, el equipo de las trece barras volvió a buscar con más intensidad la meta contraria, y con el paso del tiempo, fue dejando más espacios atrás. Iriney, obligó a Ribas a lucirse con un disparo lejano que el meta tuvo que desviar a córner. El propio Iriney probó fortuna con varios disparos lejanos que fueron a parar a los espectadores situados en la grada del fondo norte.
La telaraña planteada por el equipo salmantino parecía dar resultado, el tiempo se acababa y el público empezó a impacientarse, sobre todo con Emaná, al que pitaron en ciertas ocasiones y fue sustituido en el minuto 62 entre pitos y aplausos. Minutos antes, en una de las pocas jugadas trenzadas por Sevilla, Molina y Castro pudo adelantarse el equipo local, pero el centro picado del delantero canario no fue aprovechado por Ezequiel. Fue el propio Castro el que estuvo más cerca de adelantar a su equipo, pero su remate de cabeza fue despejado de forma magistral por Ribas cuando la grada casi cantaba gol.
Mel reaccionó y dio entrada a Pereira e Israel, buscando el desequilibrio por las bandas e intentar romper así el muro impuesto por los jugadores del Salamanca. La jugada le salió bien al técnico madrileño, porque en los últimos 25 minutos el Betis comenzó a rondar la portería salmantina con mucho más peligro, ejemplo de ello fue la jugada previa al gol, en la que Salva Sevilla cruzó en exceso un pase de la muerte servido por Rubén Castro, muy activo durante todo el encuentro.
Pero el mediocentro almeriense no perdonó en la segunda que tuvo. Esta vez fue el otro delantero bético, Jorge Molina, quien puso la pelota en los pies de Sevilla para que, con un remate casi calcado al anterior, pusiera el delirio en las gradas.
Después del gol el Salamanca reaccionó, antes, sólo pudo inquietar en cierto grado a Casto con dos disparos desviados efectuados por Toti y Márquez. Tocaba sufrir, y la parroquia bética, que sabe mucho de esto, aportó su granito de arena en los instantes finales. El empate estuvo cerca cuando a Casto, se le escurrió la pelota después de intentar atrapar un centro realizado desde la banda derecha, por fortuna, la defensa bética estuvo más atenta que los delanteros contrarios. En el tiempo extra, fue el colegiado José Luis Lesma López, del comité madrileño, el que asumió el protagonismo cuando anuló, por falta previa de Márquez, un gol a Juanjo que hubiese supuesto el reparto de puntos.
La semana que viene, duelo de titanes y partido de Primera en el Teresa Rivera, no por el día y la hora (recordemos que juegan el próximo domingo a las 21 horas), sino porque se enfrentan entre sí los dos primeros clasificados y los equipos que más regularidad están mostrando hasta el momento.










