Ford nos presta una sonrisa, los banqueros nos la quitan

Dentro del oleaje de malas energías que azota la barcaza hispánica, saltó un pez que nos arrancó una sonrisa: Ford, la multinacional norteamericana del automóvil, va a fabricar dos nuevos coches en la planta valenciana de Almussafes. La medida, con efecto inmediato, generará la creación de cientos de puestos de trabajo. Tomen aire, respiren y vean. La calle no parece tan gris ahora, pero no te alejes de las esquinas: la crisis sigue disparando ladrillos de desconfianza sobre nuestras cabezas.

Porque la burbuja inmobiliaria sigue desconchando paredes y bolsillos, porque los bancos siguen cerrados a todo aquel que llama con ojos desesperados y reclamando una ayuda, porque el sueldo mínimo subirá lo mínimo y el futuro de mucha gente seguirá con las bombillas apagadas.

Eso, en medio de las dudas que entre los banqueros del mundo plantea la sucesión del sátrapa DSK. Elegirán entre un mexicano y una francesa. Ella tiene ventaja: es del primer mundo. Agustín Carstens, que es presidente del Banco Central de México, futboleramente lo ha descrito: “Ella (Christine Lagarde) parte inicialmente con 5-0 de margen a favor”. Los latinos pudientes apoyarán al candidato latino, pero por desgracia los latinos que no pueden tienen poca voz y muchas manos.

Alfredo Pérez Rubalcaba, velocista en sus años de mozo, ya se siente el candidato. Sabe que la maquinaria del Partido volcó sus ruedas sobre las escuálidas espaldas del Vicepresidente, que cada vez que puede pone en duda la estancia en Moncloa del más optimista de los Reyes Magos. ZP se enfada con la arrogancia desafiante de su principal fontanero, pero calla. El presunto de los presuntos se limita a sonreír y a seguir llamando a los rescatadores del mundo, que comunican de nuevo.

Y detecta el enfado de los financieros ante la llameante depresión financiera de los griegos, que ofrecen el Olimpo, su historia, hasta Platón, pero los banqueros no quieren historias y menos historias en piedra. Los banqueros del mundo quieren hechos y dinero. Quieren garantías de cobro, los pulmones, el corazón y los afectos del ciudadano. Pero, por encima de todo, dinero. Es el negocio. Su negocio. Tu vida sólo vale si anda en juego la certeza del cobro. Tu vida y la de tu gente.

 

Fdo. José Manuel García-Otero.